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:: Tratamiento nutricional
El estado nutricional es uno de los factores determinantes en la supervivencia del paciente. Por lo tanto el tratamiento nutricional, en interacción con el tratamiento médico, buscará alcanzar las siguientes metas:
- Fomentar la calidad de vida del paciente con VIH
- Prevenir la deficiencia o los excesos de nutrientes que afecten a la función de defensa del organismo. (Estos nutrientes son: proteínas, calorías, cobre, zinc, selenio, hierro, ácidos grasos esenciales, folatos y vitaminas, A, C y E)
- Reducir las complicaciones de la ingestión y absorción de nutrientes.
- Controlar las condiciones psico-sociales que interfieren en el apetito (miedo, ansiedad, depresión o aislamiento social).
Energía:
Las necesidades de energía suelen aumentar en este tipo de pacientes, aunque hay variaciones según la progresión de la enfermedad y la utilización que el paciente pueda realizar de los nutrientes. Como dato de orientación, una meta muy general para el paciente adulto sería alcanzar entre 2.200 y 2.800 kcal totales/día.
Si tiene períodos de fiebre habituales se debe hacer el ajuste correspondiente (13% más de energía y 10% más de proteínas por cada grado que supere la temperatura normal).
La actividad física también afecta los requerimientos energéticos, por lo que se aconseja la práctica regular de ejercicio físico moderado.
Proteínas:
Excepto que el paciente tenga complicaciones renales o hepáticas, caso en el que su dieta será similar a la de los pacientes no infectados, el requerimiento de proteínas en el SIDA aumenta
Se calcula un requerimiento de 1 a 1,4 g de proteínas/kg en pacientes que deben mantener el peso y de 1,5 a 2 g/kg en los que deban aumentarlo.
Grasas:
El consumo de grasas en los pacientes con VIH, dependerá de su capacidad en la absorción de las mismas y de la presencia o no de diarrea. Algunos estudios sugieren el uso de aceites TCM o triglicéridos de cadena media (una fracción del aceite de coco) o suplementos que las contengan, para mejorar la absorción de grasas y disminuir el tamaño y la frecuencia de las heces.
De la misma manera se aconseja aumentar el consumo de ácidos grasos esenciales por su contribución en la función de defensa del organismo. Elegir aceite de oliva, los aceites de pescado y los de semilla de girasol, maíz, etc.
Minerales y vitaminas:
En los primeros momentos de la enfermedad pueden detectarse carencia de vitaminas y minerales, que afecta a la progresión de la enfermedad. Por eso es muy importante conseguir una ingesta adecuada de estos nutrientes, especialmente de vitamina E, vitamina C, vitamina A (Beta-caroteno), vitamina B12, vitamina B6 y folatos. Y en el caso de que no se cubran los requerimientos diarios, se sugiere que utilicen un suplemento de vitaminas y minerales hasta alcanzar el 100% de las recomendaciones.
Así mismo, para estos pacientes, están prohibidas las megadosis de vitaminas y minerales, porque esta demostrado que el exceso de los mismos baja las defensas del cuerpo, permitiendo el ingreso de gérmenes y cuerpos extraños. El uso de suplementos de nutrición enteral puede ser un recurso útil para alcanzar las necesidades nutricionales cuando la ingesta oral es insuficiente y cuando se pretenda aumentar la densidad energética y proteica de la alimentación.
En general las complicaciones que pueden sufrir estos pacientes a medida que avanza la enfermedad, tales como; pérdida de peso, anorexia, fatiga, fiebre, deshidratación, náuseas y vómitos se tratan de manera similar a la de otros pacientes. No es el caso del tratamiento de la diarrea, la malabsorción, los trastornos de la boca, del esófago y las alteraciones neurológicas cuyo tratamiento es específico para el paciente con SIDA.
Líquidos:
Es muy importante compensar las pérdidas de líquidos y las de sodio, potasio o cloruro, que se puedan producir por complicaciones propias de la enfermedad como las diarreas, náuseas, vómitos o fiebres prolongadas.
En situaciones normales, sus requerimientos serán los mismos de una persona sana. Alrededor de unos 8 vasos diarios.
Diarrea y malabsorción:
Es el principal problema nutricional que se observa en los pacientes con VIH positivo. Se produce por diferentes causas y es muy difícil de tratar. Si existe infección en el intestino delgado se observa una malabsorción de grasas, azúcares, nitrógeno, vitamina B12, folatos, y otros nutrientes. Si el que se infecta es el intestino grueso hay pérdida de líquidos y minerales.
Algunas recomendaciones para considerar en este tratamiento son las siguientes:
- Realizar una ingesta adecuada para regenerar el intestino
- Controlar los síntomas y la infección con antidiarreicos y antibióticos recomendados por el médico.
- Mantener una hidratación adecuada
- En caso de necesitar un reposo digestivo, recurrir a la alimentación parenteral total.
- Disminuir la cantidad de fibra de la dieta. Consumir las frutas y verduras cocidas, quitar la piel y las semillas.
- Consumir alimentos ricos en potasio como el plátano, la banana, las patatas y los pescados, para recuperar la pérdida de este mineral asociado a la pérdida de líquidos.
En los casos más graves
- Disminuir la lactosa (azúcar de la leche) y las grasas, para evitar la malabsorción
- Aumentar el consumo de líquidos y suprimir las bebidas con cafeína.
- Consumir el líquido entre comidas y nunca durante las comidas.
- Fraccionar la alimentación en pequeñas comidas más frecuentes.
- Introducir los alimentos suspendidos de en uno, para probar la tolerancia.
- Evitar la ingesta de leche hasta que la diarrea se haya detenido.
- Evitar el consumo de los alimentos que promuevan gases, tales como legumbres, coles, refrescos, cerveza, dulces y brócoli.
Trastornos de la boca y del esófago:
Es común que los pacientes con SIDA presenten llagas en la boca y lengua, dolor y dificultad para tragar. Los medicamentos, en muchos casos acentúan esta sintomatología y además influyen en la pérdida del sentido del gusto, la producción de mucus, etc. De esta manera se ven comprometidas las funciones de masticación y deglución, influyendo en una menor ingesta de alimentos.
Algunas sugerencias para mejorar la alimentación en estos casos son:
- Adecuar la consistencia de la dieta. Elegir preparaciones blandas. (licuados, purés, batidos, etc.)
- Ablandar los alimentos mediante el método de cocción (Ej. hervir.)
- Evitar los alimentos ácidos, muy picantes o muy salados
- Preferir las comidas frías, calman el dolor y son menos irritantes que las comidas calientes.
- Evitar frutas cítricas, sus zumos y el tomate porque producen sensación de "ardor"
- No usar cucharas, elegir sorbetes o tomar los alimentos en una taza
- Enjuagar la boca todas las veces que sea necesario
- Mantener la higiene oral y dental
- No fumar ni tomar bebidas alcohólicas
- Elegir preparaciones como puré de patatas u otras verduras, yogur, quesos blandos, pastas con queso, huevos revueltos, cremas con cereales y frutas, etc.
Alteraciones neurológicas:
Estos desórdenes se presentan de manera muy variada y pueden afectar significativamente la capacidad de mantener un buen estado de nutrición.
En estos casos es muy importante trabajar con los fisioterapeutas, logopedas y con las personas allegadas al paciente, para ayudarles a comer, recordarle los horarios de las comidas, impedir que se ahoguen, etc.
Última actualización: 03/04/2012

