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diabetes

:: Complicaciones más frecuentes

Con el diagnóstico de diabetes tipo 1 o tipo 2, aumenta el riesgo de desarrollar complicaciones a nivel cardiovascular, lesiones nerviosas, enfermedades del riñón, ceguera o retinopatía.

Entre las complicaciones más comunes de la diabetes tipo 1 se destacan: períodos de hiperglucemia (aumento de azúcar en la sangre); cetoacidosis diabética (ante la falta de glucosa se obtiene energía a través de las grasas, pero esta acción acumula en el organismo cuerpos cetónicos en la sangre, que son tóxicos para el cerebro y pueden ocasionar la muerte del paciente) o hipoglucemia (disminución del azúcar en la sangre).

La hiperglucemia, puede ocasionar cetoacidosis diabética, que debe ser tratada de inmediato para evitar la posibilidad de llegar a un estado de coma e incluso la muerte. Tratarla incluye administrar suplementos de insulina, sustitución de líquidos y electrolitos y vigilancia médica. Por otro lado, las altas concentraciones de glucosa en sangre dañan los nervios y producen las denominadas "neuropatías diabéticas" .

En la búsqueda por normalizar los niveles de la glucosa en sangre, los diabéticos que se inyectan insulina tienen riesgo de sufrir períodos de hipoglucemia (bajos niveles de azúcar en sangre). El peor riesgo se origina cuando el pico o la acción máxima de la insulina ocurre a una hora diferente de la absorción máxima de glucosa después de la comida, ante un ejercicio muy intenso o cuando se ha aplicado una dosis muy alta de insulina. En este último caso, el cuerpo del diabético detecta la falta de glucosa y la manifiesta mediante síntomas como debilidad, sudación, respiración agitada, mareos y visión borrosa. Es importante que el paciente lleve consigo alguna fuente de carbohidratos para evitar las hipoglucemias en caso que se retrase inevitablemente una comida.

Ante un "estado hipoglucemiante" se deben administrar carbohidratos de acción rápida para revertir el cuadro lo antes posible. En general, el tratamiento se inicia con 15 g de carbohidratos, lo que equivale a 3 tabletas de glucosa, como una taza de zumo de frutas azucarado, una cucharada sopera de azúcar o miel. En estos casos se debe esperar de 10 a 15 minutos y practicar una prueba sanguínea para asegurarse de la recuperación completa.

La diabetes tipo 2 está asociada en un porcentaje muy alto a obesidad y todas las limitaciones que esta enfermedad genera.

Enfermedades cardiovasculares:
La diabetes conlleva a un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, cardiopatía coronaria, enfermedad cerebro-vascular y problemas de circulación sanguínea.

Hipertensión arterial:
El tratamiento de la hipertensión arterial en diabéticos deberá ser intenso para reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular. Para alcanzar unos niveles óptimos, donde la presión arterial sea menor a 130/85 mmHg, se practicarán hábitos o comportamientos favorecedores como la reducción de peso, la práctica de ejercicio y la restricción de grasa, sal y alcohol en la dieta.

Nefropatía diabética o enfermedades renales:
Más del 20% de las personas con ambos tipos de diabetes sufren alguna enfermedad renal manifiesta después de 15-20 años de ser diagnosticados. Cuando se padece enfermedad renal, es necesario limitar la ingesta de proteínas, principalmente las de origen animal (carnes, ave, pescado, leche y derivados, clara de huevo.), que pueden acentuar el daño al exigir una mayor actividad renal. Es aconsejable un consumo diario de proteína de cerca de 0,8 g/kg de peso corporal (alrededor del 10% de las calorías diarias).

En este caso, es importante recibir una atención especializada del nutricionista para que determine otras ingesta comprometida con esta patología, como la ingesta de agua, el consumo de alimentos ricos en sal, y otros minerales como el potasio, calcio y fósforo. Además un exceso en la cantidad de agua, sodio, potasio u otros minerales, debido a un mal funcionamiento del riñón, conlleva a un aumento de la presión sanguínea y de la retención de líquidos.

Retinopatía:
La retinopatía es causa de ceguera en los adultos. En los dos tipos de diabetes, el desarrollo y la progresión de la enfermedad depende de la duración de la enfermedad y de los niveles de glucemia del paciente.

Los estudios han demostrado que una reducción de los niveles de glucosa a casi la normalidad, evitan o mitigan la retinopatía en los diabéticos. Rara vez se presenta antes de los cinco años de enfermedad, pero para el control es importante que el paciente diabético se someta a exámenes oftalmológicos anuales.

Última actualización: 03/04/2012

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