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diabetes

:: Definición de diabetes

El azúcar es la principal fuente de energía para nuestro organismo. La aportan los alimentos que ingerimos y se transporta a través de la sangre para ingresar a las células. De esta manera da energía a los órganos y tejidos de nuestro cuerpo. El nivel de azúcar que tenemos en nuestra sangre se llama "glucemia". La insulina es la sustancia encargada de llevar el azúcar que está en la sangre a las células que la necesitan (es el vehículo que lleva el azúcar hasta las células).

La diabetes se produce cuando nuestro organismo no realiza este proceso adecuadamente: por déficit en la secreción de insulina, por inadecuada acción de la misma, o a ambas cosas a la vez. Los diabéticos tienen organismos que no producen o no reaccionan a la insulina. Sin insulina efectiva, se acumula el azúcar en la sangre, lo que se llama "hiperglucemia", y la glucosa en exceso causa alteraciones o daños estructurales en los diversos tejidos.

Diabetes tipo 1
La diabetes tipo 1 aparece usualmente en la infancia, en la adolescencia o en los adultos jóvenes, por lo que se la conocía también como "Diabetes juvenil". Se debe a una deficiencia absoluta en la producción de insulina. Las personas con diabetes tipo 1 dependen de inyectarse insulina para que el azúcar que está en la sangre ingrese a las células, y éstas la utilicen como energía; controlando así su tratamiento y evitando complicaciones severas que pueden llevarlo a la muerte.

En el momento de establecerse el diagnóstico, estos enfermos suelen ser delgados, menores de 30 años, manifiestan sed excesiva, micción frecuente e importante baja de peso.

Diabetes tipo 2
La Diabetes tipo 2 es la clase más común de diabetes, suele aparecer en las personas de edad avanzada con factores de riesgo como obesidad, antecedentes familiares de diabetes, alteraciones en el equilibrio de la glucosa o falta de actividad física.

En este caso, el organismo no produce suficiente insulina o las células ignoran la insulina, por lo que se produce la hiperglucemia. Cuando la glucosa se acumula en sangre, las células pueden quedar privadas de su energía (la glucosa) y con el paso del tiempo los niveles altos de glucosa en sangre pueden dañar los tejidos, los ojos, los riñones, los nervios y el corazón.

En la mayoría de los casos, si una persona obesa que tiene un reciente diagnóstico de diabetes empieza a bajar de peso, la insulina puede cumplir nuevamente su función manteniendo a la glucosa en sus valores normales. Por esto, la primera forma de tratar la diabetes es hacer dieta y ejercicio.

Aunque los diabéticos tipo 2 normalmente no necesitan al principio de un suministro de insulina externo para sobrevivir, un importante porcentaje, tarde o temprano, pasará del consumo de antidiabéticos orales a la insulina para mejorar el control de glucemia.

Última actualización: 26/12/2011

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