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demencia
:: Introducción
El concepto de demencia deriva del latín "de" (privativo) y "mens" (inteligencia). Se denomina también Síndrome cerebral crónico. Es un grupo de síntomas que implican un deterioro progresivo del funcionamiento cerebral. Desafortunadamente, la mayoría de los trastornos asociados con demencia son progresivos, irreversibles y degenerativos.
Las causas básicas de demencia son la enfermedad de Alzheimer, responsable del 50% al 75% de los casos, y la demencia vascular (pérdida de la función cerebral debido a una serie de pequeños accidentes cerebrovasculares) que provoca entre 10% y el 20% de los casos. También se puede sufrir demencia por causa tóxica, de origen metabólico, infecciones, traumatismo craneal, por enfermedad de Parkinson, por enfermedad de Huntington, etc.
La demencia se puede diagnosticar cuando existe deterioro de dos o más funciones del cerebro, incluyendo el lenguaje, la memoria, la percepción visual-espacial, la conducta emocional o la personalidad, y las habilidades cognoscitivas (tales como cálculo, pensamiento abstracto o juicio). La demencia usualmente aparece en su fase inicial como mala memoria. Otros síntomas pueden ser evidentes solamente bajo examen neurológico o pruebas cognoscitivas. La demencia vascular puede acelerar la progresión del mal de Alzheimer y ninguna de las dos se puede diagnosticar definitivamente hasta que se realice la autopsia.
Algunos síntomas de la enfermedad son:
- Pérdida progresiva de la memoria.
- Incapacidad de concentración.
- Disminución de la capacidad para resolver problemas y la capacidad de juicio.
- Confusión severa.
- Alucinaciónes o ilusiones.
- Sensibilidad o percepción alteradas.
- Deterioro del reconocimiento (agnosia).
- Patrones alterados de sueño.
- Deterioro del sistema motor.
- Desorientación.
- Trastornos específicos del aprendizaje y para resolver problemas.
- Déficit de memoria.
- Ausencia o deterioro de la capacidad lingüística (afasia).
- Cambios de personalidad.
- Falta de espontaneidad.
La meta del tratamiento está dirigida a controlar los síntomas, identificar las causas subyacentes y tratar, incluso, las lesiones orgánicas reversibles tales como los tumores. El proceso puede ser farmacológico, orientado a la recuperación de la actividad física, psico-social o quirúrgico.
Proporcionar un ambiente seguro, controlar el comportamiento agresivo o agitado y cubrir las necesidades fisiológicas del paciente pueden requerir de vigilancia y atención en el hogar o en una institución especializada.
La mayoría de las causas de la demencia no se pueden prevenir. Sin embargo, el hecho de consumir una dieta baja en grasa, dejar de fumar, controlar la presión sanguínea y la diabetes, pueden reducir el riesgo de padecer demencia vascular, que es causada por pequeños accidentes cerebrovasculares.
Relación con la dieta y la desnutrición
Ningún otro sistema depende tanto del soporte nutricional como el sistema nervioso central (SNC). Este tiene gran influencia en la ingesta nutricional de la persona, ya sea en estado de salud o enfermedad, dada su relación con las hormonas que regulan los centros del hambre y del apetito. Además de los requerimientos constantes que el cerebro tiene de glucosa, casi todos los nutrientes esenciales son requeridos para el funcionamiento y mantenimiento normal del sistema nervioso central (SNC).
La carencia prolongada de vitaminas en la vida adulta puede tener un papel importante en el deterioro cognitivo que se presenta con el envejecimiento. Hay evidencia de que los antioxidantes tengan relación con los procesos degenerativos del sistema nervioso central, como la demencia. Las neuronas son muy sensibles a los efectos oxidativos, como al daño del ADN, o la oxidación de las proteínas, de los lípidos y minerales.
La pérdida de peso y los determinantes de malnutrición en los pacientes con demencia están aún en estudio pero actualmente se los asocia a diferentes fases de la enfermedad:
- Depresión o ansiedad
Produce disminución del apetito o rechazo al alimento. - Pérdida de la memoria
Se olvidan de los horarios de la comida, los llevan a repetir el consumo de alimentos. - Falta de atención
Se cansan rápidamente y no llegar a completar las tomas del alimento. - Falta de coordinación en los movimiento (apraxia)
Complica la alimentación al tener dificultades en usar los cubiertos. También puede comprometer los procesos de masticación y deglución. - Falta de reconocimiento de los objetos (agnosia)
Impide al paciente identificar alimentos. - Alteraciones en el gusto y en el olfato
Favorece el rechazo hacia los alimentos.
En los pacientes con Alzheimer se observa una atrofia considerable en una de las porciones del cerebro, la cual desempeña un papel esencial en el comportamiento alimentario. Al margen de regular la memoria y las emociones, se relaciona el grado de atrofia de esta parte del cerebro con la disminución de peso y el deterioro de diversas funciones en los pacientes con Alzheimer.
Última actualización: 26/12/2011

