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demencia

:: Asistencia nutricional

Las recomendaciones nutricionales en la demencia pretenden asegurar una ingesta adecuada de energía y nutrientes con el fin de evitar la pérdida de peso y retrasar las complicaciones de la enfermedad, como la malnutrición que presentan estos pacientes en estados avanzados de la enfermedad.

En los pacientes que sufren alteraciones en al apetito, la ingesta, la deglución o la elección de comida se contempla la suplementación de nutrientes, bien sea por vía oral o enteral, dado que el aporte complementario de micronutrientes puede impedir otras enfermedades infecciosas recurrentes y mejorar por ello la calidad de vida de los pacientes con Alzheimer.

Requerimientos energéticos:
Dependerá de la situación del enfermo. Muchos pacientes con demencia o Alzheimer que andan deambulando sin parar, requieren como mínimo 35 Kcal./kg-peso/día. Este incremento en el consumo de energía, puede atribuirse a una actividad física a ritmo constante, a conductas motoras poco controladas, o bien a episodios infecciosos que comprometen aún más su estado nutricional.

El aporte nutricional se dividirá de la siguiente manera:

  • 50 al 55 % del total de la dieta lo aportarán los carbohidratos
  • 30-35 % del aporte nutricional vendrá de las grasas
  • 10-15% del total lo aportarán las proteínas (*)

(*) Otra manera de asegurar una ingesta proteica suficiente es calculando una ingesta superior a 1 -1,1 g de proteína por kg de peso. Aumentando estos valores si existe infección, úlcera o hipoalbuminemia.

Requerimiento de vitaminas y minerales:
En este caso, el tratamiento buscará asegurar el aporte de los antioxidantes, vitaminas y minerales cuya función se relacione con la prevención o el retraso de las complicaciones de las enfermedades neurológicas.

Se prestará especial atención al aporte de:

Vitaminas E y C:
Se recomienda su valoración y su incremento en la dieta porque en la edad temprana, el aporte complementario de vitamina E y C (antioxidantes) puede retrasar la progresión de las enfermedades del cerebro. Se aconseja aumentar el consumo de aceites vegetales, frutos secos, cereales y verduras (fuentes de vitamina E) y el de cítricos, fresas, verduras verdes, pimiento (fuentes de vitamina C).

Ácido fólico, vitamina B6 y vitamina B12:
Desde hace tiempo se sabe que la deficiencia de vitamina B12 causa disfunción neurológica que se manifiesta como demencia o neuropatía. La deficiencia de ácido fólico es una causa ya conocida de depresión, mientras que la deficiencia de vitamina B6 también causa neuropatía.

Se aconseja aumentar el consumo de carnes rojas, pescado y huevo (fuentes de vitamina B12), el de carnes, lácteos, cereales, nueces, legumbres (fuentes de vitamina B6) y el de hígado, fruta, cereales, verduras de hojas verdes, cacahuetes y avellanas (fuentes de ácido fólico)

Calcio
Se aconseja aumentar el consumo de lácteos y derivados lácteos como el yogurt, el queso o las preparaciones que los contienen, dado que los pacientes con Alzheimer tienen una mayor incidencia a fracturas y son susceptibles de caídas frecuentes. En situaciones en las que puede faltar la vitamina D por falta de exposición al sol o bien, dada la edad común de estos pacientes, se puede sufrir osteoporosis o tener debilitados los huesos.

Última actualización: 03/04/2012

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