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anorexia nerviosa

:: Tratamiento médico-psicológico-nutricional

Para el tratamiento de pacientes con trastornos en la conducta alimenticia, lo más conveniente es un trabajo multidisciplinar, coordinado entre los profesionales de la salud mental (psicólogos/psiquiatras), de la nutrición (dietistas/nutricionistas) y los profesionales médicos. Entre todos se deben planificar las distintas fases del tratamiento terapéutico.

En situaciones de malnutrición severa, no se iniciará el tratamiento psicológico hasta que mejore su estado nutricional. En casos no tan severos desde un comienzo, el equipo de salud mental valorará el tipo de intervención psicoterapéutica más adecuada en cada caso para corregir las alteraciones psicológicas, familiares, sociales y conductuales que lo llevaron a una pérdida de su autoestima y a tener una imagen distorsionada de su cuerpo. La Asociación Americana de Psiquiatría recomienda que en la anorexia nerviosa se valoren los síntomas depresivos después del reestablecimiento parcial o total del peso.

Para el tratamiento psicológico es muy importante en estos casos el rol que juegan los miembros del entorno inmediato al paciente, sus familiares, sus amigos, educadores o modelos sociales, y se trabajará conjuntamente con ellos.

El tratamiento médico es imprescindible para que una vez diagnosticada la sintomatología clínica, se pueda realizar el tratamiento adecuado en cada caso. Siempre en congruencia con la búsqueda de la recuperación de su peso y de su autoestima. El tratamiento médico vigilará la función de los órganos, sobre todo el cardiovascular, disfunciones por falta de vitaminas y minerales y la necesidad de usar o no antidepresivos.

El tratamiento nutricional para la anorexia nerviosa comprende la valoración nutricional del paciente, la dieta como terapia inmediata para corregir la malnutrición, y la educación nutricional para la creación de hábitos alimenticios. Por ello, una vez realizado el diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento de un plan nutricional debe ser inmediato, acorde con el tratamiento médico y psicológico, de manera que se puedan alcanzar los objetivos.

Objetivos del tratamiento nutricional:

  • Corregir la malnutrición, el bajo peso y sus secuelas.
  • Reestructurar los hábitos alimentarios del paciente para que incluya en su alimentación todos los grupos de alimentos en sus proporciones adecuadas.

Para planificar el tratamiento nutricional es importante conocer las pautas de alimentación que seguía el paciente, antes de empezar con la restricción voluntaria de alimentos que lo llevó a la anorexia. Este es un trabajo que debe realizar un profesional con experiencia en el tratamiento de estos pacientes ya que el paciente anoréxico, como es conocido, tiene una tendencia a manipular la información sobre su alimentación, ocultando datos, aumentando las raciones que ha consumido, etc.

A través de este tipo de encuesta dietética se podrá estimar la ingesta proteica, los alimentos que temen o rechazan, conocer las frecuencias y tipo de comidas que realizan, etc. para poder indicar un tratamiento dietético más adecuado en cada caso.

La individualización del tratamiento permitirá plantear la conveniencia de un ingreso hospitalario para casos muy extremos, donde incluso hasta se podrá optar por una alimentación por sonda. Aunque la mayoría de estos pacientes pueden alimentarse por vía oral y siempre que el paciente muestre predisposición y el entorno familiar sea favorable, será preferible un tratamiento ambulatorio.

En términos generales se iniciará el tratamiento con una cantidad energética de unas 1200-1400 Kcal./día realizando incrementos lentos y progresivos de 100 a 200 Kcal./día a intervalos de varios días, para promover una tasa constante de aumento de peso. Esta tasa en pacientes hospitalizados suele ser un incremento de 900/1300 g/semana y, en pacientes ambulatorios, de 450 g/semana.

Una vez que se establece el total de calorías de la dieta se deberá intentar que:

  • El 25-30% de las calorías totales sean a través del consumo de las grasas, preferentemente las que aportan ácidos grasos esenciales (aceite de oliva, aceites de pescado, frutos secos, aguacate).
  • El 15-20% de las calorías totales sean a través del consumo de proteínas, seleccionando las de origen animal por ser de mejor calidad, por ejemplo: las carnes, el pescado y el huevo.
  • El 50-55% de las calorías totales se adquieran a través del consumo de carbohidratos, como los cereales o harinas integrales, las legumbres y las frutas y verduras. Se fomentará el consumo de estos carbohidratos con fuentes de fibra para compensar el estreñimiento que se suele observar en la anorexia.

Algunas de las complicaciones provocadas por la pérdida de peso en la anorexia nerviosa, generan una serie de molestias digestivas importantes una vez que el paciente reanuda una alimentación más completa. Es fundamental que el paciente conozca esta situación para evitar posibles frustraciones en el tratamiento. Se debe hablar con él, tranquilizarlo, informándole de que es una situación transitoria que desaparecerá al normalizar su estado nutricional.

Algunos consejos que contribuyen al éxito del tratamiento nutricional.

  • Se intentará que la alimentación sea lo más variada posible, que no sea monótona, ni repetitiva. Ésta es la clave para que una alimentación sea completa y equilibrada y garantice el consumo de todos los alimentos y sus nutrientes.
  • Al inicio del tratamiento, conviene empezar con la utilización de los alimentos menos rechazados, como las frutas, las verduras y las ensaladas.
  • A medida que progresan en su ganancia de peso se incorporará de modo progresivo aquellos alimentos que habían eliminado por temor al valor energético o por la connotación que le han asignado. Los que mayor rechazo les ocasionan son los alimentos ricos en grasas, por lo que se empezará con el consumo de alimentos como la leche entera, sopa o batidos, donde la grasa no es tan evidente como en la mantequilla, los aceites, las carnes, la yema de huevo o los aderezos.
  • Se organizará un horario fijo de comidas para que sea más fácil cumplir con el plan de alimentación.
  • Se fraccionarán las comidas hasta que alcancen unas 4 ó 5 comidas al día, para que cada toma no sea muy abundante. De este modo se disminuye la sensación de plenitud siendo menos probables las molestias digestivas. En los refrigerios serán de utilidad los suplementos líquidos de forma definida.
  • Se aumentará poco a poco el tamaño de las raciones, para que el organismo empiece a recibir una mayor cantidad de nutrientes para recuperar sus funciones.
  • Se procurará que los pacientes participen a la hora de la comida de un entorno familiar habitual y que no intervengan en la elaboración de sus platos.

Un modelo del plan de alimentación adecuado para entregarle al paciente con anorexia nerviosa se puede conformar de la siguiente manera:

  • Recordatorio de las consecuencias de la malnutrición y la importancia de la alimentación equilibrada.
  • Relación de los distintos grupos de alimentos y sus características.
  • Recomendaciones muy generales acerca de la salud.

Última actualización: 12/03/2014

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