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nutriciÓn en la 3ª edad
:: Consejos nutricionales para los mayores
La educación nutricional y el asesoramiento a los mayores o a sus cuidadores juega un papel relevante para modificar o adecuar hábitos alimentarios.
- Se aconseja distribuir la dieta en 4 ó 5 comidas diarias. Es conveniente fraccionar la dieta en tomas más pequeñas que concentrarla en 2 ó 3 tomas muy abundantes.
Ejemplo de distribución:
Desayuno : Fruta + lácteo + pan (20-25% IDR)
Media mañana: Variar entre frutas y lácteos (5-10% IDR)
Comida: Plato energético + proteína +fruta o verdura (30-35% IDR)
Merienda: Cereales + lácteo + fruta (15-20% IDR)
Cena: Similar a la comida, menos calórico (25% IDR)
IDR: Ingesta diaria recomendada
- Hacer comidas variadas.
Es muy importante el consumo equilibrado de todos los grupos de alimentos. Si la leche no es bien aceptada se deberá reemplazar por otros alimentos que aporten calcio y los nutrientes faltantes. - Consumir 2 ó 3 raciones de leche o derivados lácteos/día.
Es importante seleccionar leche o lácteos semidesnatados de buena calidad, preferentemente enriquecidos en vitaminas liposolubles (Vitaminas, A, D, E, K) - Consumir dietas ricas en vegetales, frutas, cereales y legumbres.
Estos alimentos proporcionan carbohidratos complejos, fibra, vitaminas y minerales; nutrientes muy necesarios en la alimentación del anciano.
Los cereales deben ser la base de la alimentación, como principal fuente de carbohidratos complejos, y deben estar presentes al menos en 6 raciones diarias, preferentemente integrales.
Se recomienda un mínimo de 2 raciones de verduras u hortalizas diarias, un mínimo de 3 raciones de frutas y una ración de legumbres dos o tres veces por semana.
- Aumentar el consumo de fibra.
Un mayor consumo de fibra evita el estreñimiento. Se debe realizar un incremento gradual de alimentos ricos en fibra a fin de asegurarse una buena hidratación y evitar efectos secundarios. - Alternar los consumos de carnes, pescado y huevo.
Se debe alternar el consumo de las fuentes de proteína de origen animal entre las carnes magras (sin grasa) y de preferencia blanda, con el pescado sin espina y ocasionalmente con el huevo, este último no más de 3 unidades por semana. - Elegir alimentos bajos en grasas saturadas.
Las dietas ricas en grasas están relacionadas con el riesgo de obesidad, enfermedades del corazón y la aparición de ciertos tipos de cáncer. Evitar las leches enteras, los quesos de alto contenido graso, las carnes grasas, los embutidos, etc.
Procurar que el uso de bollería industrial o alimentos preparados sea excepcional.
Utilizar siempre que se pueda aceite de oliva.
- Beber al día al menos 1,5 litro de agua.
La ingesta suficiente de líquidos mejora el funcionamiento intestinal y renal, y favorece a la hidratación. - Proporcionar comidas y refrigerios nutritivos, sabrosos, visualmente atractivos y de consistencia adecuada.
Tan importante como la calidad y el valor nutricional de la dieta es la armonía entre la textura, los colores y la estética en la presentación de un plato, que influyen directamente en la sensación de placer por la comida. Se debe modificar la consistencia de los alimentos si la masticación o la deglución representan algún problema. - Moderar el consumo de sal.
El exceso en el consumo de sal o alimentos industrializados que la contengan conlleva a situaciones perjudiciales como la hipertensión. Moderar el uso en la preparación de comidas y no llevar el salero a la mesa. - Si bebe alcohol, beba con moderación.
La ingesta diaria no debe ser superior a 1 ó 2 copitas de vino o una cerveza. Debe evitarse el consumo de bebidas de alta graduación. - Mantener un peso adecuado.
Consumir la cantidad de calorías adecuadas a sus necesidades individuales y a la actividad física que realiza. Mantener el peso ideal es un factor saludable para la prevención de la mayoría de las enfermedades crónicas. - Practicar habitualmente algún ejercicio físico y adaptarlo a las posibilidades de cada individuo y a su estado de salud, éste permitirá al anciano prevenir o retardar diversas alteraciones relacionadas con el envejecimiento y mejorar su calidad de vida. Un vida sedentaria afecta a la pérdida de masa ósea, disfunciones orgánicas, alteraciones cardiovasculares, etc.
- La práctica habitual de ejercicio contribuye al control de peso, al descenso de la presión arterial, mejor sensibilidad a la insulina, aumento de la fuerza muscular, adecuación de los patrones del sueño, reduce los niveles de colesterol, evita el estreñimiento y retrasa la progresión de la osteoporosis. En general son recomendables los paseos por terreno llano, la gimnasia, la natación y el golf.
- Cuidar y mantener una salud oral.
Muchos ancianos tienen problemas funcionales en la masticación como consecuencia de dentaduras defectuosas, prótesis mal adaptadas o por falta de piezas dentarias, debemos cuidar la salud bucal y conseguir un buen estado de la dentadura porque esta afecta en alto grado el consumo alimentario de una persona. - Fomentar la interacción social. Fomentar la compañía en las comidas. La soledad se acompaña de dietas desequilibradas tanto en cantidad como en calidad, además de generar situaciones de depresión o baja autoestima que disminuyen las ganas y el placer de comer. La compañía y la socialización durante las comidas pueden ayudar a mejorar los hábitos del anciano y a resolver una situación de ayuda ante la imposibilidad.
Última actualización: 03/04/2012

